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¿Eficaz y eficiente contra el COVID?

El año 2020 quedará siempre marcado por los cambios que hemos tenido que realizar en nuestros hábitos, en el día a día, para luchar contra el Covid-19. ¿Podemos ser eficientes?

Laboralmente hablando, esto está teniendo un gran impacto en la manera de trabajar. Y muchos de estos cambios están teniendo un fuerte impacto en los consumos energéticos. ¿Se puede ser eficaces, y eficientes a la vez?

En los últimos meses, se han publicado varias guías y recomendaciones como la guía publicada por los ministerios de Sanidad y Transición ecológica junto al IDAE, en la que se especifican una serie de “Recomendaciones de Operación y Mantenimiento de los sistemas de Climatización y Ventilación de Edificios y locales para la Prevención de la propagación del SARS-CoV-2″.

La vía de transmisión del SARS-CoV-2 puede realizarse por contacto directo y mediante las gotas respiratorias más grandes (entre 5 y 10 micras) o bien mediante transmisión aérea por aerosoles (gotas inferiores a 5 micras).
Así que a continuación vamos a listar una serie de recomendaciones que pueden ayudar a prevenir (o disminuir) la transmisión del virus mediante ajustes en los sistemas de climatización y la zonificación de nuestros espacios de trabajo, teniendo en cuenta el impacto que estas medidas pueden causar sobre los consumos energéticos.

Fomentar el teletrabajo

El primer y más efectivo método para evitar los contagios entre personas en el entorno laboral sería el teletrabajo. Como situación previa a un confinamiento general, creemos que siempre es interesante plantear el teletrabajo en todos aquellos puesto de trabajo que lo permitan. Así se reducirá notablemente la transmisión entre trabajadores. Además, el teletrabajo implicaría una reducción importante en los consumos energéticos tanto en las propias instalaciones, como en la reducción de desplazamientos a las mismas.

Nosotros llevamos años trabajando de esta manera y creemos que es una metodología de trabajo efectiva y eficiente. Ya hemos tratado este tema en entradas previas, mostrando los beneficios del teletrabajo en el medio ambiente  y en la empresa.

Y si realmente es necesario asistir al puesto de trabajo algún día a la semana, sería interesante crear “grupos burbuja” para que siempre coincidieran las mismas personas y evitar así posibles contagios masivos.

Separación y reorganización

También es muy importante fomentar la separación en los entornos laborales. Tanto con campañas de concienciación y comunicación a los trabajadores como con elementos físicos como mamparas y distancia entre empleados. Como hemos comentado anteriormente, la gotas y aerosoles son el principal medio de contagio, por lo tanto, cuantas más medidas se implanten en este sentido (por supuesto además de mascarillas y geles desinfectantes), menor será el riesgo de contagio. También puede resultar efectiva la creación de flujos de desplazamiento en zonas comunes, escaleras y ascensores.

También es muy importante la limpieza y desinfección de los sitios ocupados.

En principio estas medidas no deberían tener un fuerte impacto sobre los consumos energéticos, a no ser que este distanciamiento implicara la ocupación de nuevas áreas anteriormente desocupadas. Sin embargo, es importante también evaluar la posibilidad de cerrar plantas completas en el caso de que el porcentaje de personas teletrabajando sea alto. Haciendo un uso más eficiente de los espacios disponibles, evitaremos tener en funcionamiento áreas o plantas completas de nuestros edificios si sólo están trabajando unas pocas personas. Eso sí, garantizando siempre que se mantienen las medidas y distancias necesarias para evitar la transmisión.

Ventilación natural

Según varios estudios publicados, se ha demostrado que es muy recomendable aumentar el aporte de aire exterior de renovación.

Por lo tanto, se recomienda aumentar el requerimiento de oficinas actual IDA 2 (12,5 litros/segundo por persona) a IDA 1 (20 litros/segundo por persona) para forzar así un mayor aporte de aire exterior, asegurando así una mayor renovación del aire de los espacios ocupados.

El uso de los diferentes espacios puede ser muy variable, tanto en intensidad como en horario.

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Por ello, sería muy recomendable comenzar a medir la calidad del aire interior, mediante sensores que midan partículas por millón (ppm) de CO2.

De esta manera,  se podrá tener un indicador del aire necesario a introducir en todo momento.

Este aumento de la ventilación natural se puede conseguir mediante:

  • Aumentar del porcentaje de carga de los ventiladores de aporte de aire exterior. Pero ¿es realmente necesario poner al 100% todos los ventiladores de impulsión de nuestra instalación? Mediante la monitorización del CO2, se podría saber si los espacios realmente están ocupados o no, y actuar con la ventilación conforme a esa ocupación. Además, puede haber épocas del año en que este aporte del 100% de aire exterior favorezca el free-cooling y por lo tanto se reduzcan los consumos.
  • También existen recomendaciones para aumentar los tiempos de ventilación. Pero ¿realmente es necesario trabajar con todos los ventiladores durante las 24 horas? ¿O podrían configurarse los sistemas para ventilar unas horas antes y después de cada jornada laboral para “limpiar” el aire de los espacios ocupados? En los meses más calurosos, podría ser interesante aumentar estos tiempos durante gran parte de la noche para favorecer el “free-cooling” nocturno.
  • Abrir las ventanas (siempre que sea posible) para favorecer la ventilación natural en todo momento. Esto podría tener un fuerte impacto en los sistemas de climatización, por lo que recomendamos realizar un estudio de qué ventanas sería más interesante abrir para favorecer esa ventilación natural, y en qué momento.
  • Parar los sistemas de recuperación de calor que puedan implicar “mezclas” entre el aire de extracción o retorno con el aire fresco de entrada. Por supuesto esto implicará un aumento de los consumos energéticos, ya que será necesario enfriar o calentar un mayor volumen de aire fresco en cada momento. Pero es importante mencionar, que existen sistemas de recuperación de calor en los que no se produce esa mezcla de aires y que podrían seguir trabajando sin riesgo de contaminaciones cruzadas, como pueden ser los recuperadores de flujos a contracorriente o las baterías de agua de recuperación de calor.
  • Aumentar la extracción de los aseos y otras áreas de manera continua para favorecer la renovación del aire interior. Estos “barridos” de aire podrían programarse en intervalos de tiempo para que no tengan que estar trabajando 24 horas seguidas.
  • Y si el espacio tiene fan-coils para la regulación de temperaturas interiores, si estos no están conectados a un aporte de aire exterior y solamente “recirculan” aire de los espacios ocupados, se recomienda pararlos siempre que sea posible para evitar “remover” un aire que puede estar contaminado. Eso podría suponer ahorros energéticos, pero quizás influya en el confort térmico de los trabajadores, en función de la localización de las tomas de aporte de aire exterior.

Filtración

Varios estudios han demostrado también, que el aumento de filtración de los sistemas de climatización puede ayudar a prevenir el contagio del coronavirus. Por ello se recomienda aumentar las filtraciones del tipo F9 a HEPA para así retener un mayor número de partículas.

Por supuesto esto tendrá un impacto en el consumo de los ventiladores al aumentar la perdida de carga de estos elementos. Por eso sería importante volver a las filtraciones anteriores, una vez esté erradicada por completa la pandemia.

También se recalca en estos estudios (como en las recomendaciones de ASHRAE) la utilización de lámparas ultravioleta para la eliminación de ciertas bacterias que pueden ayudar a prevenir la propagación.

Humedad controlada

También se han encontrado asociaciones entre la humedad y el grado de transmisión del COVID-19. Los expertos de la agencia de salud de la ONU explicaron que los niveles muy altos o bajos de humedad crean las condiciones adecuadas para que el virus sobreviva por más tiempo.

Por ello, como hemos comentado anteriormente con el aumento de filtración, sería interesante volver a los límites establecidos por el RITE (entre el 30% y 70% de Humedad Relativa) en cuanto las condiciones mejoren para evitar sobreconsumos innecesarios.

Sabemos que este año está siendo muy difícil poder evaluar el comportamiento energético real de nuestras instalaciones. Pero una buena gestión energética y una buena monitorización de consumos que nos permitiera tener en cuenta el impacto de ciertas variables como pueden ser el calendario o la ocupación de los edificios, podrían ayudar a evaluar el comportamiento real incluso en estas épocas de pandemia. Por ello este año estamos realizando esfuerzos adicionales para el ajuste de estos indicadores con las particularidades de cada instalación.

En resumen,  sabiendo que la prioridad absoluta de los sistemas de climatización durante este periodo es la de prevención de la propagación del virus, os animamos a no dejar de lado una correcta gestión energética  que pueda ayudar a controlar los consumos energéticos y reducir las emisiones de CO2

Porque la siguiente gran crisis mundial será la del cambio climático y en nuestras manos está el tratar de reducir las emisiones de CO2 para tratar de minimizar sus efectos.

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