




Si tu empresa desarrolla su actividad en Europa, es importante conocer la CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive). Esta nueva normativa europea introduce requisitos más exigentes en materia de información sobre sostenibilidad, por lo que conviene entender qué es, qué empresas están obligadas a cumplirla y cómo prepararse para su aplicación.
La CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive, o Directiva de Información sobre Sostenibilidad Corporativa) es una normativa de la Unión Europea que obliga a determinadas empresas a informar de manera detallada, verificable y estandarizada sobre su desempeño en materia de medio ambiente, asuntos sociales y gobernanza (lo que se conoce como factores ESG).
Aprobada en 2022 y con implementación progresiva desde 2024, la CSRD es una obligación legal con consecuencias reales para las empresas que no la cumplan.
Su objetivo central es doble: por un lado, garantizar que inversores, clientes y otros grupos de interés tengan acceso a información de sostenibilidad comparable y fiable. Por otro, presionar a las empresas para que integren la sostenibilidad en el núcleo de su estrategia, no como una nota al pie del informe anual.
Para entender la magnitud del cambio que supone la CSRD, hay que mirar atrás. Antes existía la NFRD (Non-Financial Reporting Directive), en vigor desde 2018, que ya obligaba a ciertas empresas a incluir información no financiera en sus informes de gestión (EINF: Estado de Información No Financiera).
El problema era que la NFRD tenía importantes limitaciones:
La CSRD llega para corregir todos estos puntos débiles. No es una evolución menor: es un cambio de paradigma en la forma en que las empresas deben rendir cuentas sobre su impacto en el mundo.
Aquí está una de las preguntas clave. La CSRD amplía drásticamente el número de empresas afectadas: de las aproximadamente 12.000 bajo la NFRD a cerca de 50.000 bajo la CSRD en toda la Unión Europea.
El despliegue es gradual, con distintas fechas según el tamaño y tipo de empresa:
Empresas que ya estaban sujetas a la NFRD: grandes empresas de interés público con más de 500 empleados. Muchas de ellas ya tienen experiencia en reporting de sostenibilidad, aunque ahora con requisitos significativamente más exigentes.
Grandes empresas que cumplan al menos dos de estos tres criterios:
Pequeñas y medianas empresas cotizadas en mercados regulados de la UE (con algunas excepciones y posibilidad de aplazamiento hasta 2028).
Aunque no estés directamente obligado, la CSRD puede afectarte de manera indirecta. Las empresas grandes que sí reportan deben incluir información sobre su cadena de valor, lo que significa que pueden requerirte datos sobre tus propias emisiones, prácticas laborales o política de proveedores. Estar preparado no es solo una ventaja: pronto puede ser una necesidad para seguir trabajando con ciertos clientes.
Antes de saber qué reportar, las empresas deben realizar un análisis de doble materialidad. Este concepto, clave en la CSRD, implica analizar dos dimensiones:
Este análisis no es un trámite administrativo. Requiere involucrarse con las partes interesadas (empleados, clientes, proveedores, comunidad local, inversores) para identificar qué cuestiones son verdaderamente relevantes para ellos y para el negocio. El resultado determina qué estándares ESRS aplican a cada empresa.
Una vez identificadas las cuestiones materiales, entra en juego el Reglamento Delegado (UE) 2023/2772, que establece las Normas Europeas de Información sobre Sostenibilidad (ESRS, por sus siglas en inglés: European Sustainability Reporting Standards).
Los ESRS están organizados en tres grandes bloques:
No todas las empresas deben reportar todos los estándares. El análisis de doble materialidad es precisamente lo que permite acotar cuáles son obligatorios para cada organización.
Una de las principales implicaciones prácticas de la CSRD es la necesidad de crear o reforzar los sistemas internos de gestión de datos. Recopilar información sobre emisiones de Scope 1, 2 y 3, consumo energético, condiciones laborales, diversidad, política de proveedores o impacto en comunidades locales requiere procesos, herramientas y personas dedicadas.
Este es, a menudo, el mayor reto operativo para las empresas que se enfrentan por primera vez a este tipo de reporting.
A diferencia de la NFRD, la CSRD exige que la información de sostenibilidad publicada sea verificada por un auditor externo. En una primera fase, se admite la verificación con "seguridad limitada" (limited assurance), pero la tendencia es avanzar hacia una "seguridad razonable" (reasonable assurance), equivalente a la que aplica a los estados financieros.
Esto eleva significativamente el listón de rigor y fiabilidad del reporting.
Los informes de sostenibilidad deben presentarse en formato electrónico y con etiquetado digital (según el estándar XBRL/iXBRL), lo que permite la comparabilidad automática de datos entre empresas y facilita el análisis por parte de inversores y reguladores.
Cronograma resumido de la CSRD en España
| Grupo de empresas | Ejercicio reportado | Primer informe |
|---|---|---|
| Grandes empresas ex-NFRD (>500 empleados) | 2024 | 2025 |
| Grandes empresas (>250 empleados o umbrales financieros) | 2025 | 2026 |
| PYMEs cotizadas | 2026 | 2027 |
En cuanto a la transposición en España, el proceso ha avanzado con retraso respecto al calendario europeo. Es recomendable mantenerse actualizado y no esperar a la publicación de la normativa nacional para comenzar los preparativos.
Es fácil ver la CSRD como un coste regulatorio más. Pero las empresas que adoptan una visión estratégica descubren que el proceso de preparar un reporte riguroso tiene efectos secundarios muy positivos:
Como ya apuntamos en nuestro anterior artículo Sácale partido a tu reporte CSRD, la clave está en no limitarse a cumplir el mínimo exigido, sino en aprovechar el proceso para contar la historia de sostenibilidad de tu empresa de forma auténtica y estratégica.
Si tu empresa entra en el ámbito de aplicación de la CSRD y aún no has comenzado a prepararte, estos son los primeros pasos recomendados:
La CSRD es la normativa de sostenibilidad más ambiciosa que ha aprobado la Unión Europea hasta la fecha. Afecta a decenas de miles de empresas, introduce requisitos de rigor y verificación sin precedentes, y redefine la forma en que las organizaciones deben rendir cuentas ante la sociedad.
Pero más allá de la obligación, la CSRD es también una invitación a hacer las cosas mejor: a conocer el impacto real de tu empresa, a gestionarlo con más inteligencia y a comunicarlo con transparencia. Las empresas que lo entiendan así tendrán una ventaja duradera sobre las que solo busquen cumplir el trámite.
¿Tienes dudas sobre si tu empresa está obligada o por dónde empezar? Nuestra consultoría energética puede acompañarte en todo el proceso, desde el análisis de doble materialidad hasta la preparación del informe. Contacta con nosotros.
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